
María Eugenia Varela ya pasó los 50 años, y más que una crisis, por su edad los problemas llegaron en lo laboral. Una enfermedad a la vista no le permitía seguir trabajando frente a un computador, lo que la obligó a terminar con la labor que había desempeñado por años. “Eso me hizo replantearme para qué podía ser capaz y cuando empecé con las calugas era un desafío personal”, cuenta María Eugenia.
A las calugas que hace referencia es una pequeña empresa familiar que comenzó hace cinco años distribuyendo entre amigos y conocidos. Reconoce que también la necesidad de dinero la llevo a esto, y los dulces eran algo que la atraía. “No conocía el mercado de este producto, pero me gustaba porque no era tan masivo y también porque me gustaba hacerlas”, revela.
Así comenzó María Caramela, una empresa que ella define como familiar, “todos ayudan, mi hijo me hace logos, mi hija es mi mano derecha, la otra me ayuda a repartir”, cuenta. Pero los comienzos no fueron fáciles, principalmente por dos factores, “me demoré como dos años en encontrar la receta para las calugas, porque son tan fáciles de hacer”, reconoce.
Pero aún más difícil parecía encontrar un lugar que vendiera su producto, “con mi hija recorrimos todos los hoteles que habían en tres comunas de Santiago y no pasó nada. Después las ofrecimos en cafeterías, pero nadie las consumía y después de eso encontramos que el mejor lugar para venderlas eran las dulcerías”, relata la dueña de María Caramela.
Hace poco más de dos años, y tras insistir, logró empezar a vender sus productos de manera estable, “yo seguía porque sabía que tenía un buen producto hecho con muy buenos materiales”, cuenta. Aunque reconoce que siempre está el interés por crecer, prefiere ir paso a paso, “voy agrandarme desde mi casa, sólo produciendo más. Después veré si están las cosas para tener un espacio propio”, confiesa.
Algo que María Eugenia Varela aprendió con este proyecto es a darle valor a cualquier comentario sobre sus productos. “Aprendí a nunca tomarme como algo personal las críticas a mis productos. La crítica te desmoraliza al principio pero en realidad sirve, uno tiene que sacar algo de ahí”, manifiesta.
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